sábado, 23 de noviembre de 2013
domingo, 10 de noviembre de 2013
fin de semana
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Y a mí me gustaría pensar
que no nos hemos averiado.
Que esto, como las líneas de teléfono o las sopas frías,
se arregla dando un paseo,
esperando.
esperando.
Y a mí me gustaría pensar
que no nos hemos averiado.
Que esto, como las líneas de teléfono o las sopas frías,
se arregla dando un paseo,
esperando.
esperando.
lunes, 4 de noviembre de 2013
Un trozo de 'Coces en el aire'
Carmita se asoma al
espejo. Nota, de pronto, que de su bata blanca brota una mancha roja muy
pequeña. Se da la vuelta y observa el Sagrado Corazón colgado a un lado de la
cama, que la mira con su calma de
escayola. Afuera, el cielo clarea con esa carraspera de pájaros que trae
consigo la madrugada. Cierra los ojos y hunde los pies en el suelo de arcilla
bajo sus párpados. Se convierte, de a poco, en un fantasma recobrado, una más
en esa fila de mujeres que hacen círculo cuando alguien muere en la casona de
la calle Santos Michelena, ese reino de corazones abiertos, a punto de estallar
al caer sobre tierra como guayabas ardientes
sábado, 21 de septiembre de 2013
Almohadas
Un hombre de su estatura jamás podría sentir temor. Un hombre de su
estatura estaba hecho para tener un corazón limpio de pan blanco y caliente.
Estaba hecho para querer y ser querido. Para resolver problemas y dejarse lamer
por la ternura de sus propios e inesperados arrebatos. Un hombre de su estatura
no estaba acostumbrado a las emboscadas de las navajas ni la las pesadillas en
las almohadas de viscolástica con efecto memoria y que le buscaban el costado
como los puños al sparring, castigándole contra las cuerdas de su horrenda
cama y blanca matrimonial.
viernes, 23 de agosto de 2013
domingo, 30 de junio de 2013
Perdona, bonita...
X
El azar actúa de maneras imprevistas, pero con un propósito.
Que recuerdes, y recuerdes muy bien, que la responsabilidad -a diferencia de la suerte- es infalible.
No se es dueño de la suerte, pero sí de los destrozos.
No son casualidades, bonita. Son recordatorios.
El azar actúa de maneras imprevistas, pero con un propósito.
Que recuerdes, y recuerdes muy bien, que la responsabilidad -a diferencia de la suerte- es infalible.
No se es dueño de la suerte, pero sí de los destrozos.
No son casualidades, bonita. Son recordatorios.
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